La protegida de Bastien
– le bailarín besó su cuerpo, su lengua se perdió en su intimidad haciéndola gemir –
Aaah, siii, eres tan bueno, mucho mejor que él – Kate gemía y se retorcía, el hombre subió sobre ella, hundiéndose en su humedad haciendo que Kate gimiera – mmm y la tienes más grande, si, así, dame más duro cariño. – el bailarín gruñía embistiéndola con fuerza, haciendo que Kate se contrajera llegando a su orgasmo – siii, sii, maravilloso – el hombre soltó sus manos y se sentó dándole la espalda a Kate, ella aun jadeando acarició su espalda, y comenzó a besarlo, luego besó su cuello mientras sus manos recorrían su pecho y abdomen – ¿ya te cansa