Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
El camarero, un tipo gordo con tatuajes descoloridos, le sirvió un trago de whisky barato, y ella lo bebió despacio, el líquido quemándole la garganta y calentando su vientre, avivando aún más el fuego que ya ardía entre sus piernas.
Fue entonces cuando la puerta chirrió, y Atlas entró, alto e imponente, con la chaqueta de cuero abierta que revelaba su pecho musculoso cubierto por una camiseta ajustada. Sus ojos recorrieron el lugar y se detuvieron en ella, una sonrisa pervertida formándose en sus labios. Caminó directamente hacia ella, ignorando las miradas curiosas, y se sentó a su lado en el taburete, rozando sus muslos contra los de ella a propósito. El olor de él invadió a Anya: sudor m