El dolor de una traición
Chica, eres tan, pero tan ingenua que no te das cuenta de que a veces es mejor ver y hacer como si no ha pasado nada, tú intentas salvar un pellejo y al final a la persona que salvaste termina devorándote.
—Pero, es que ella…
—No te preocupes, demos gracias a Dios que todavía tenemos el trabajo y para eso debemos ser invisible —ella intenta consolarme, darme aliento, pero sus palabras me dicen que ella es una mujer que sabe lo que hace y que tiene miedo—. Por favor, tienes que saber que las personas que vienen frecuentemente a este bar no son como esos clientes comunes y corrientes, no, por eso te recomiendo que desde en este momento te conviertas como la canción de Shakira, “ciega, sordomud