Obligada a Casarse
minuía, pero nada parecía funcionar, ahí esta él, su novio de antes, aquel chico de buen corazón que le entregó todo sin tener nada, sin embargo, ella ya no era la misma, ya no era su Luna y eso la frustraba más que nada, ya que quería que esto funcionara, su matrimonio. El era bueno y también se merecía ser amado. Ambos merecíamos ser felices, sabía que juntos no lo serían ¿Estaba haciendo mal? Su padre se lo había pedido, aunque no directamente, era su mandato y no podía defraudarlo después de todo lo que le había hecho pasar, Camil fue muy contundente con sus palabras o se casaba o se olvidaba de su padre y no quería eso, el era el único que le importaba, no podía perderlo a el también, a