El Precio de Perderte
Te casarás conmigo?
Celeste lo miró fijamente durante un largo momento, con lágrimas brotando rápidas e imparables, sus manos presionadas contra su boca como si tratara de contener físicamente el abrumador torrente de emoción que amenazaba con derramarse de golpe. Pensó, en ese momento dorado y suspendido, en todo lo que la había llevado hasta aquí — el matrimonio que había intentado convencerla de que no valía más que el espacio que ocupaba, la escalera, el duelo, el largo y lento trabajo de reconstruirse a sí misma a partir de nada más que terquedad y horas robadas. Pensó en este hombre, paciente y sin prisas, que nunca le había pedido que fuera más pequeña, que había construido una alianz