Casada por obligación
Esta vez no solo es la llorona quien se pone nerviosa, veo como mi abuela se remueve incómoda en su lugar antes de fijar sus ojos oscuros tan parecidos a los míos, en mi.
—Quiere decir justo eso, esta chica, Abigail, es ahora tu esposa. — NO, NO, NO. Creo que estoy moviendo la cabeza, o tal vez lo he dicho en voz alta porque mi abuela me dice—. Si, si lo es. Y no creas que esa fue una decisión que tomé a la ligera, pero era necesaria. Tu eres mi heredero, Christopher y si no llegabas a salir de esto, nuestra dinastía quedaba en el aire, en cambio teniendo una esposa, que aun en tu condición pudiera darnos un heredero… entonces las cosas no estarían perdidas.