Santino, El demonio de la Mafia
—Eres hermosa Olivia, si no fueras mi hermana… —Olivia lanzó una almohada en dirección de Silvio, quien disfrutaba haciéndole bromas de vez en cuando, recordando el día que pretendió coquetear con ella.
—Me traerás lo que te pedí o ¿debo decirle a Luciano que no estás cuidando bien de mí? —Olivia sonrió al ver el rostro indignado de Silvio.
—Eres un demonio con cara de ángel —Silvio se levantó, para ir por lo solicitado, mientras Olivia pensó en las palabras de su hermano. No ella no era un demonio, ese título era para Ferrari. Santino Ferrari era el verdadero demonio, tragó el nudo en su garganta