Rogaras mi perdón.
— dejo que la frustración que siento salga en forma de suspiro porque lo que menos quiero es discutir con Natalie nuevamente.
—Sé que estuve mal al tratar de evitar de que vayas a la ciudad, pero tú mejor que nadie sabes que recién te estás recuperando, aún ni siquiera hemos ido al primer control de embarazo para saber cómo está nuestro hijo. —eso es algo que me preocupa, aunque no quiera admitirlo, no frente a mi luna, además no tendría como justificar lo que sucede, y es que la energía que siento de mi cachorro no es estable o al menos eso creo, ya sé que hasta la fecha no he conocido a ninguna loba o mujer humana preñada de un lobo, pero, aun así, la energía de mi cachorro no es normal.