El Reemplazo de la Prometida
El lugar era sombrío, oscuro, hipnotizante, elegante y, aunque no lo crean, esa mezcla provocaba dos sentimientos… miedo y curiosidad, los que nacen en mí cuando veo a mi supuesto prometido.
—¡Por fin despertaste! Creo que te ha gustado mi cama porque llevo esperando más de tres horas para hablar contigo.
—Abrí mis ojos, asombrada, ya que no suelo dormir de día… Mucho menos tanto tiempo; disculpa por eso, nunca fue mi intención que me vieras en ese estado. De hecho, eres la primera persona que me ha visto llorar, pero todo esto me supera, así que quiero pedirte con amabilidad que me dejes ir; te prometo que conseguiré la persona apropiada para desempeñar el papel de tu prometida. Estoy segur