Hermanastros: La historia de una mentira
Con cuidado, la colocó lentamente, viendo al blanco que había apuntado, frunciendo el ceño y estirando el cordón a todo lo que daba.
Emma la observaba embelesada. Vio su estilo, su porte y la manera en la que se paraba, ponía los brazos y tensaba sus músculos. Pensó inmediatamente en que Saira podía encarnar a la gran sacerdotisa Midori, creadora de la legendaria Perla de Konshi, que concedía deseos a todo ser sobre la tierra.
Saira soltó el tiro y pegó un centímetro vecino al de Emma, pero mucho más al centro. Fue casi perfecto. Se quedó asombrada.