Nociva
¡Suéltame, imbécil!
El corazón de Kian se aceleró y se quebró a la vez al sentir la desesperación de su novia y el dolor que cada grito que salía de su boca emitía. Trató una vez más de liberarse, pero recibió un golpe en el estómago que le sacó todo el aire y lo inmovilizó, antes de recibir una paliza ante la mirada horrorizada y llorosa de Annika, quien no dejaba de gritar que lo soltaran. Inclusive cuando las puertas del ascensor se cerraron y ya no pudo verlo más, seguía gritando y llorando.