Por tu sonrisa
Sin querer, este día ha tenido doble éxito: consiguió el contrato con el nuevo proveedor y su jefe ha reconocido su talento, no de forma directas, pero lo ha hecho.
Mientras, Javier se lava la cara y trata de despejar su mente. Los pensamientos le van a mil por hora y trata de focalizar cuál es el origen. Debería sentirse satisfecho de un nuevo logro, sin dudas la jefatura estará contenta. Y es que en la empresa no se usan los títulos de gerencia, porque al dueño le molesta. Todos son jefes, ninguno es más que otro, aunque el idiota de Augusto ostente una tarjeta de presentación con el título de Gerente, sobre todo para impresionar a las mujeres.
Javier no es así, prefiere mantenerse lo más