Los Gemelos del DIABLO
—preguntó uno de los hombres, serio, como si aquello fuera un trámite más.
Ella negó con la cabeza, apretando las llaves entre los dedos.
—No, pueden irse, gracias.
El tipo asintió y, antes de girarse hacia el coche, soltó:
—Como mande, jefa.
Sofía se quedó helada. El aire le golpeó el pecho, haciéndola contener la respiración un segundo. "Jefa". Claro, ellos lo decían porque era la mujer que Renzo había decidido llevarse a su finca, porque la obedecían mientras él lo ordenara. Pero esa palabra… esa palabra era otra cosa. La miró quedarse suspendida en el aire, como si resonara desde otro tiempo, desde otra vida. "Jefa" era Sofía Adler. Era su sombra, su tarea pendiente, su identidad real. S