El Amor Secreto de la Mafiosa
Cuando Joseph ve todo eso, abre los ojos con terror, mira a Alfa y ella solo sonríe satisfecha, haciendo girar su cuchillo en uno de sus dedos.
-Siempre estuvimos preparados para algo así. Lo mejor de todo es que no queda nada comprometedor ni que pueda revelar nuestra posición – mira a Joseph y sonríe más -, pero no es eso lo que esperabas, así que como la ira de las ratas va a caer sobre mi base, nada quedará en pie para que hable.
Le colocan un saco en la cabeza y lo lanzan como costal de papas en la parte trasera de un vehículo, Alfa se regresa a su oficina, saca sus cuchillos, su botella de tequila y la fotografía de su padre.