Ramé
—¿El príncipe está muerto?
La voz dulce de una niña me obliga a girarme haciendo que me encontrara con una pequeña de no más de seis años, con bata blanca y sin cabello, estaba segura que si estaba aquí es porque debía tener algún tipo de cáncer.
—¿Te refieres a Damon?
—Sí, él es el príncipe —lo señala con su pequeño dedito.
—No, está dormido —susurro con toda la intención de no despertarlo— ¿lo conoces?