La Dulce princesa.
— ¿Entonces crees que Pedro se enteró y…?
— La reina le quito a quien más amaba, y él le devolverá el favor, me traiciono, ¡mi demonio me traiciono! — la abrazo aún más fuerte, mientras sus manos acariciaban su espalda, no pudo evitar aspirar el aroma de su cabello, Dulce olía bien, olía a calma, tranquilidad, aunque toda ella había llegado a poner patas arriba su vida en general.