La atracción fatal del gángster
Te amo, mi rey, no he amado y no amaré a nadie más que a ti.
Tengo los ojos brillantes de lágrimas al hablar, él seca una lágrima que quería salir y dice:
- Mi querida, mi reina, en cuanto te vi, quedé cautivado por tu encanto. Pero la bofetada que recibí me puso en mi lugar, pero sobre todo me reafirmó en el hecho de que debías pertenecerme a toda costa. Así que hice la única cosa que sé hacer: te quité. Y fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. Porque gracias a eso aprendí que estabas destinada para mí, ya que fui el primer hombre que conociste. Y gracias a eso decidí que serías la madre de mis hijos.