LA MADRASTRA CURVY DEL PLAYBOY
Ahora el juicio llegaba a su clímax en la sala de audiencias del tribunal federal, donde se decidiría la sentencia por corrupción y malversación de fondos.
La sala estaba llena de murmullos contenidos. Periodistas garabateaban notas, familiares de pacientes afectados observaban con rostros endurecidos, y en el banquillo de los acusados, Larry parecía una versión marchita de sí mismo. Su cáncer había avanzado; la quimioterapia lo había dejado calvo y demacrado, con ojeras profundas que acentuaban su fragilidad. Vestía un traje holgado, aferrado a un bastón que no necesitaba del todo, pero que servía para enfatizar su debilidad. Viktor y Catalina se sentaban en la primera fila del lado de la f