LA ENFERMERA DEL MAFIOSO
Ángelo, contagiado por la euforia, levantó su copa de cristal en alto, mientras Cassandra sollozaba de felicidad en su hombro, sintiéndose más plena que nunca.
Los Nakamura, impresionados por la autenticidad y el poder de la escena, se unieron a la ovación, reconociendo que aquel no era un matrimonio por conveniencia, sino una unión que cambiaría el mapa de poder de la ciudad.
Era el inicio de una era. La era de Wei y Clara.
La atmósfera de la boda era electrizante. Tras el beso y la ovación, el protocolo marcaba el momento de la unión a través del movimiento: el Baile de las Linternas y el Vals Imperial.