AMOR DE VAMPIRO
La loba levantó su hocico, chorreando sangre, y olfateó al vampiro, reconociéndole su naturaleza similarmente maligna.
—Hola, Anastacia, hola –dijo Lord Drácula— como cualquier lobo, como cualquier criatura de la noche, estás a mi servicio. ¿De acuerdo? Ven conmigo... ven...
La loba lo obedeció sumisamente, hasta las afueras del lugar, donde un monstruo deforme de más de dos metros esperaba bajo la lluvia. Se trataba del horripilante Monstruo de Frankenstein. En cuanto los tres estuvieron juntos generaron una sinergia malévola que invocó un relámpago. A los indigentes que observaban desde lejos se les heló la sangre de contempla