Hermanos de la Luna
Entra sin avisar, no como un hombre, no como una bestia, sino como algo más, una silueta incandescente, difforme, inmensa, un cuerpo en transición, entre dos estados, dos formas, su piel no es más que llamas y músculos tensos, su rostro es borroso, y su odio quema todo.
Kael me empuja hacia atrás, caigo, pero aún siento sus brazos a mi alrededor, una última vez, antes de que salte.
Y chocan uno contra el otro, dos monstruos, dos hermanos, dos enemigos.
Todo vuela, el cristal, los muebles, las paredes, un cuadro se enciende, un espejo estalla.
Me arrastro, me ahogo, grito.