Dos Alphas para mí
Floto, disuelto, y veo mi esencia partida en cuatro.
La primera parte es una criatura horrible, un monstruo de colmillos retorcidos y piel escamosa, con garras que gotean sangre negra. Sus ojos son pozos vacíos, y su rugido sacude el claro, un eco de furia que me hace retroceder, aunque no tengo cuerpo. Es mi rabia, mi violencia, todo lo que he contenido para no convertirme en un asesino.