Placer y Traición
Frío no tenía, eso era seguro.
—¿Otra más? Ya te he dicho que no vale la pena...
—¡Oye! ¡Preséntate como es debido! —le gritó aún más enfadada.
—Hola, me llamo Guillermo y soy tonto. Te recomiendo que no pierdas el tiempo con alguien como yo —dijo mientras se daba la vuelta y volvía a centrar su atención en la pantalla. Yo estaba anonadada.
—Tú no le hagas caso. No es tonto, es vago, que es muy distinto —me dijo inmediatamente Mariela—. Y, a ver, tú, la chica quiere saber a qué hora te viene bien a ti para tomar las clases.