Gloria: El Nombre que Nunca Fui
La luz del sol entraba por la ventana del estudio, los pequeños pintaban en silencio, y todo el espacio se llenaba de una paz que había extrañado por mucho tiempo.
De repente, la puerta del estudio se abrió violentamente y alguien irrumpió.
—¡Sara!
Levanté la mirada y me quedé paralizada.
Quien había entrado era Gloria, con una gran barriga de embarazo, su rostro demacrado y furioso.
Se acercó paso a paso, con locura en su mirada: —¡Lo sabía! ¡¿Cómo ibas a morirte?! ¡Me arruinaste y ahora te escondes aquí!