DEUDA DE SANGRE: UNA PASION CON EL MAFIOSO.
Las redes sociales ardias en miles de comentarios e insultos hacia el presidente Colindres, las protestas
y periodistas enloquecidos se sumaban mas a la guerra mediatica y el país entraba en caos.
Victtorio observa las noticias sin parpadear.
—Si quiere guerra… le daré una revolución.
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En la residencia Marchetti, Alessandra estaba en el salón principal, revisando documentos familiares con una copa de vino en la mano. El aire entraba por las ventanas abiertas, pero algo se sentía mal. De repente, las luces parpadearon y se apagaron, sumiendo la casa en oscuridad. Tres figuras enmascaradas irrumpieron por la puerta trasera, moviéndose como sombras entrenadas.