La Niñera Novata
Somos invitadas en esta casa, recuerda eso, y en unas semanas ya nos habremos ido, aunque puede ser que tú sigas viéndote con Mario, pero en su empresa, no ya en esta casa… ¿Vivi?
Se había quedado dormida y Luisa le pasó el cubrelecho por el hombro.
—Hasta mañana, hermanita. Descansa —dijo Luisa luego de besar la frente de Viviana.
Aprovechando la luz de la lámpara de la mesa de noche que a Viviana le gustaba dejar encendida, Luisa se puso el vestido que le diera Mario y posó en el espejo de cuerpo que había en la habitación. Viviana no se había equivocado, era un vestido en verdad hermoso, con caída de cola de sirena, ajustado en la cintura y con un escote apenas un poco abierto, elegante,