Sacrificar, Perder, Lamentar
Afuera, mis padres caminaban tomados del brazo de Yoli, radiantes de felicidad.
Ambos lucían más gorditos, con la piel rosada, el rostro brillante, y una expresión de satisfacción que jamás tuvieron conmigo.
Yoli vestía un vestido carísimo.
Se arreglaba el cabello con elegancia, y en su dedo anular brillaba un anillo de diamantes que deslumbraba a cualquiera.