LA OBSESIÓN DEL EMPERADOR
La solución, al parecer, era descansar, así que le daría su tiempo para asimilarlo todo y volver a tomar el ritmo, porque su objetivo era que Samia se desempeñara como la emperatriz de Cenzalino, y de su nueva tierra, el ex imperio de Atrumb que aún no tenía un nombre, pero que era, sin duda alguna, de él.
Para Leone II, todo lo pasado era tan solo un sacrificio necesario para mejorar, porque él estaba completamente seguro de que Samia, con todas las ideas que tenía, lograría sacar a su imperio del desastre en que había caído, sobre todo ahora que contaban con los recursos que había en sus territorios del otro lado del mar.