Sin precio para el Amor
- suplicaba la chica a su amado esposo, su eterno amor y compañero, quien, con una sonrisa de enorme satisfacción en su bello rostro, aumentaba la fuerza y velocidad de sus estocadas en el centro de la chica.
La luz de la luna se filtraba por la ventana, el silencio, ocasionalmente interrumpido por los jadeos de los amantes, era mudo testigo del fogoso amor que la pareja se manifestaba, intensa y desbordante pasión, dos cuerpos desnudos fundidos en uno solo, gemidos, murmullos y promesas de amor eternas, volvían aquella noche mágica, una memoria inolvidable del alma...el tiempo que llevaban anhelando al otro, todo el dolor que habían tenido que atravesar en el cruel sendero de espinas que el