Estafa de Amor
Sus dedos buscan la cavidad tibia donde hace unos meses puede liberarse de la tensión de un matrimonio por convenirncia entre él y Carmela, la hija de la sirvienta.
La recuesta con suavidad sobre la paja. Ella abre el compás de sus piernas a 90° grados. Él hombre de casi dos metros, musculoso y varonil, se encaja perfectamente entre ellas y la penetra con firmeza y fuerza una y otra vez, hasta sentir que ya está por llegar dentro, intenta sacarlo, pero ella lo aprisiona con sus piernas impidiéndole que lo saqué. Necesita sentir su lava ardiente y entre susurras y gemidos le pide “llévame de ti”.
Los amantes surgen de forma inesperada, y son tan volátiles como efímeros. Aristides no la ama, p