Esposa, aún me perteneces
—Quiero pedir perdón, señor Jerónimo, lamento que piense lo peor de mí, me equivoqué, pero ahora por mi hijo quiero ser una mejor mujer.
Mariza sonriò con sarcasmo, no creía en esa mujer.
—Perdóname, Mariza, lamento haberte causado daño.
Mariza sonriò.
—El perdón es un lujo que no cualquiera tiene, Mónica, el perdón no es gratis, gánatelo, solo el tiempo dirá si estás tan arrepentida como dices.
Mónica hundió la mirada como si sintiera tristeza.