Perdición
Samantha.
—Largo.
El hombre se fue sin más, dejándome sola y divagando en todo lo que he perdido por llevar a cuestas ese maldito apellido. Cada quien labra su destino, pero nunca pedí ser engañada y sometida al mal de un ser que, en su momento, parecía ser un príncipe de fina armadura. Las caras son solo para mostrar lo que somos por fuera, fáciles de usar para lograr nuestros objetivos, pero en realidad, lo que hay por dentro de esa cara es putrefacción y maldad de la más pura.