ENTRE LAS GARRAS DEL ALFA
— El Alfa, asintió en silencio, no tenía la más mínima intención de casarse con la mitad diosa que tenía frente a él, la conocía de cientos de años atrás, habían sido amantes, era una mujer muy bella, pero nunca se sintió pleno, ni satisfecho, supo por qué cuando tomó a su luna, era ella, era Temperace, la única que podía encender su pasión al límite, quién podía hacerlo amar con todo su cuerpo, su corazón y su alma
— No voy a casarme contigo Priscila, llegado el momento las manadas y yo, haremos frente a los enemigos, si morimos, será la voluntad de la diosa luna, pero no le voy a imponer a mi gente una reina que no quieren y que los desprecias, hemos terminado para siempre, no vuelvas a bu