Traición Silenciosa
Con un golpe seco, el celular se le resbaló de las manos y cayó al suelo.
Carolina lo miró con extrañeza, pero Emilio permanecía inmóvil, ajeno a todo.
Ella recogió el celular, justo cuando él murmuró a los padres de ella:
—Lo siento, la ceremonia de hoy queda cancelada.
El padre de Carolina se quedó atónito, para luego estallar en furia:
—¿Qué has dicho? ¡Repítelo, esto no es un juego!
Emilio bajó la cabeza, su voz ronca y grave: