Por el amor del millonario
—No digas eso, eres muy atractivo, besas bien y coges maravillosamente, pero yo, para enamorarme, busco otra cosa.
—¿Un millonario?
—¿Sabes? Soy lo suficientemente inteligente, como para ganarme el dinero por mí misma, no busco un millonario, busco un hombre, más inteligente que yo.
—Gracias por decirme que soy un pendejo.