DESEOS OSCUROS PROHIBIDOS
Al fondo de la pila de calzoncillos, algo le llamó la atención y la dejó paralizada.
Su pulso se aceleró y le sudaron las palmas de las manos. Había una pequeña pila de fotografías al fondo del cajón. Chloe sabía que debía haber una razón por la que estaban escondidas donde nadie debería mirar, y ese conocimiento la ponía nerviosa y a la vez le despertaba una curiosidad tremenda. Siempre había considerado a Julian un "buen chico", atrapado eternamente en el limbo entre el empollón y el guay. El encuentro de esa noche con él ya había contribuido en gran medida a cambiar esa imagen, e instintivamente sabía que ese montón de fotos iría aún más allá.