Un amor mexicano
Carolina se soltó del agarre, ignoró la mirada de advertencia de él, atrapó la corbata y acomodó el nudo, sin importarle la tensión de él.
—Dejemos las cosas claras, esto no me agrada para nada como a ti, no me interesa…—apretó el nudo del cuello, haciendo que Daniel llevara su mano para aflojarlo, pero Carolina lo impidió. —…ser la esposa de un hombre al que apodan “El mexicano” no solo por ser un mujeriego, adicto al juego y al sexo, quien es un déspota, un egoísta y un hijo de ...me ahorro esas palabras, pero… ¿Qué crees? Tenemos que hacerlo, por qué esto tiene ventajas, para ti y como para mí. Así que, si me vuelves a tratar mal, voy a quebrarte cada maldito dedo de cada mano, —Carolina