Amor prohibido.
— no estaba dispuesta a dejarle las cosas fácil al latino, claro que no, ese hombre había hecho llorar a Feli, una de sus mitades, esa que siempre sonreía y hacia bromas, claro que no trataría bien al moreno.
Sandoval bajo del automóvil, gritando un par de insultos en su lengua natal a los demás conductores que seguían tocando sus claxon, abrió la puerta trasera donde Felipe se encontraba, lo ayudo a bajar y abrió la puerta del copiloto, no solo lo ayudo a ingresar, también le dio un pequeño beso, que sirvió para que el rubio dejara de llorar en silencio y sus mejillas se cubrieran de rojo.
— Todo un caballero. — dijo Tina sin ser capaz de apartar la mirada a todo lo que veía.