ÁMAME, MI ESPOSA CONTRATADA
Hills, supongo que la hermosa mujer que lo acompaña es su esposa—, dijo el hombre.
—¿Su esposa? –le preguntó al hombre sin detenernos a mirarnos– No sé qué soy para el señor Hills, la verdad es que soy su esposa, su amante y su cabrona...— —Me callé porque Gerard metió la mano en mi boca.
—Por favor, Amanda—, dijo Gerard, tapándome la boca con la mano, sin dejarme seguir hablando.
—Disculpe el humor sarcástico de mi esposa, a ella le gusta hacer algunas bromas constantemente, ¿verdad mi amor?—, me dijo Gerard, acariciando mis mejillas con su mano.