LA VENGANZA DE LA ESPOSA DEL MAGNATE PARALÍTICO
Todo está en mis manos: tus negocios sucios, los chantajes, los asesinatos, cómo envenenabas a Ilán, incluso ese secreto sobre el verdadero padre de Daniel.
Amaya palideció aún más, si eso era posible. Morgaine, que había permanecido en silencio, observaba la escena con fascinación. La situación había escalado más allá de lo que jamás hubiera imaginado, y ahora me encontraba atrapada disfrutando de ver cómo la arrogante Amaya caía al fin. Me acerqué a ella, inclinándome para susurrar en su oído:
—Se acabó el juego, querida cuñada. Tus planes, tus mentiras de tener demencia senil, todo lo que has construido sobre el sufrimiento de otros... se acaba hoy.