Un lobo en tentación
Si, lo escuché —Kerr se pasó los dedos por el rubio cabello, confundido y asustado y Vania lo notó —déjame adivinar, no es normal —él negó.
—Los humanos no tienen telepatía, ¿cómo me escuchaste? —se rascó la barba —tal vez eres una loba que nunca desarrolló su habilidad —añadió, se puso de pie y luego se sentó al lado de la muchacha —probemos de nuevo — extendió la conciencia hacia ella, y cuando la tocó, le llegó esa usual percepción en las personas que no tenían el don, un descontrol del pensamientos, como un televisor mal sintonizado sin principio ni fin —¿No sientes nada? —Vanya negó. Él aumentó la intensidad, hasta que en medio de los inconexos pensamient