El precio de tu amor
Un beso lento, profundo, tembloroso… un beso que sabía a vida, a esperanza, a todo lo que aún podíamos ser si el mundo allá afuera nos daba una oportunidad.
Un beso que sabía a amor eterno.
Allí, atrapados bajo toneladas de escombros, cubiertos de polvo, heridos, sin saber si veríamos otro amanecer…
El amor nos sostuvo.
…
Habían pasado horas. No sabía cuántas. Aquí abajo el tiempo no tenía forma, no tenía ritmo… solo era un dolor lento, interminable.
La oscuridad comenzaba a pesar de otra manera, como si se metiera en mis pulmones.