El Dueño de la Colina y la Bestia
- No, necesito que vayas a ver a Damer.
- ¿Damer está en Brasil?
- Sí. Esta vez será una transacción corta y rápida.
- Aún así prefiero ver a Sapphire y cargarme a esa zorra. - Pienso en defenderme, pero la puerta de la habitación se abre y Nina la atraviesa. Lleva el pelo enredado por el viento, los vaqueros llenos de polvo y parece muy cansada. Lo ha conseguido. Pienso y créeme, estoy sorprendido. Para alguien que nunca ha empuñado un arma, calculaba que tardaría al menos tres días, sobre todo cuando la orden era no ayudarla. Sí, eso es exactamente lo que estás pensando, te estoy complicando la vida porque tengo la esperanza de que te rindas.