La Venganza de la Esposa Fea
Se arrancó la corbata con furia, respiró agitado y extendió la mano para atraparla.
Pero Celeste lo esquivó con una agilidad impecable.
En ese momento, un Rolls-Royce Phantom Extended negro se detuvo no muy lejos de ellos.
La ventanilla delantera bajó apenas unos centímetros, y una voz masculina, profunda e intoxicante, salió del interior:
—Señorita, ¿necesita ayuda?
Celeste entrecerró los ojos, miró al furioso Caleb y respondió con un tono lento, arrogante y delicioso: