Filter By
Updating status
AllOngoingCompleted
Sort By
AllPopularRecommendationRatesUpdated
Por ti, pero no más

Por ti, pero no más

En la manada hay una regla de oro: el heredero Alfa nunca debe tener a una humana como compañera. Pero César Oliveira, el Alfa, rompió ese juramento y me marcó. Para estar conmigo, desafió al Consejo de Ancianos sin pensarlo, recibió noventa y nueve latigazos y fue condenado a arrodillarse frente al altar durante tres días y tres noches. Aunque su camisa estaba hecha trapo por la sangre, me sostuvo la mirada y me regaló una sonrisa. —Alicia, no tengas miedo, solo te quiero a ti. Al final, el consejo cedió y aceptó que nos fuéramos, pero a cambio, César debía dejar un heredero de linaje puro para la manada. Desde ese momento, la palabra que más escuché de su boca fue: "Espera." La primera vez, me pidió que esperara porque necesitaba que otra loba quedara embarazada. Así fue. Se acostó con Gloria... hasta que ella esperó su primer cachorro. La segunda vez, me pidió que esperara una vez más, porque esa vez fue una cachorra, y el consejo se empecinaba en que tenía que ser un cachorro. Así que volvió a acostarse con Gloria innumerables veces, hasta que ella quedó embarazada de un cachorro. Justo cuando pensé que, por fin, la espera había llegado a su fin, esa cachorra, recién bautizada, ingirió acónito por accidente. Todos asumieron que yo había sido la culpable. Cuando me metieron en esa cámara de congelación, a veinte grados bajo cero, César estaba en la puerta, con los ojos inyectados en sangre. —Te dije que esperaras... —me lanzó una mirada fría, tan helada que me quitaba el aliento—. Sabes lo que significa el veneno de lobo para nosotros, ¿por qué le hiciste daño a mi cachorra? ¡Qué locura! Sentí un tirón en el pecho, como si me hubieran arrancado el alma. Mis uñas se hundieron en la palma de mi mano, y no sentí dolor. Cuando la puerta de la cámara se abrió de nuevo, abrí mi mano, que estaba bañada en sangre. Esta vez, no esperaría ni un minuto más.
44.8K viewsCompletedAdded to Library 1.6K Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
Términos de Rendición

Términos de Rendición

Romance, seducción y un dulce sabor a venganza. Destruida por la traición de su prometido, Patricio Garza, Valeria Rivas hace lo impensable en una noche de desesperación: llama a la puerta de Damián Figueroa, el enigmático y peligrosamente atractivo magnate al que todos temen y desean en secreto. Lo que sigue es una noche de rendición absoluta, un fuego que consume toda razón y la deja marcada para siempre. Para Valeria, fue un acto impulsivo de revancha contra el hombre que le rompió el corazón. Poco imaginaba que acababa de caer en la red exquisitamente tejida por Damián, un hombre acostumbrado a conseguir siempre, exactamente, lo que desea. Valeria Rivas, antes la joya de la alta sociedad, admirada por su belleza, pero tristemente célebre por haberse humillado por amor a Patricio. La infidelidad la convirtió en el foco de los chismes de la ciudad, un hazmerreír público. ¿Quién diría que su caída más estrepitosa la llevaría directamente a los brazos del hombre más poderoso e inalcanzable de todos? Ella creyó que esa noche prohibida sería un borrón y cuenta nueva, un adiós silencioso. Él decidió que era solo el principio de su plan. Damián Figueroa no estaba dispuesto a soltar a la mujer que había despertado algo inesperado en él. Una noche, él la acorrala en su puerta. Su mirada arde con una mezcla de reproche y una posesión que la hace estremecer. —¿Creíste que podías usarme y luego marcharte como si nada? Desde entonces, escapar se vuelve una fantasía inútil. Cada noche, Damián la reclama, llevándola al límite entre el dolor y un placer adictivo que la deja temblando, agotada pero sintiéndose, para su propia confusión, más viva que nunca. «¡Dios mío! ¿Por qué este hombre... por qué es tan imposible resistirme a él?»
8.878.5K viewsCompletedAdded to Library 2.4K Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
Me Echó Por Su Esposa Plagiadora

Me Echó Por Su Esposa Plagiadora

El primer día que volví a la empresa, durante la hora del almuerzo, apoyé la cabeza en el escritorio para descansar. De pronto, oí varios golpes secos sobre mi escritorio. Levanté la cabeza y vi a Flora Vargas, una diseñadora que hacía poco había empezado a aparecer por la oficina y a meterse en los asuntos del área de arquitectura. —La hora del almuerzo terminó hace cinco minutos y tú sigues aquí durmiendo como si nada. A partir de mañana, ni te molestes en volver a trabajar. Le expliqué que acababa de volver de reunirme con un cliente y que, por ese proyecto, llevaba varias noches seguidas casi sin dormir. Ella hizo una mueca de desprecio. —¿Y eso qué tiene de difícil? No es más que salir a comer con clientes, entretenerlos con tragos y luego hacer unos cuantos planos para salir del paso. Además, tú ni siquiera tienes que marcar entrada. Casi nunca te apareces por la oficina. ¿Con qué cara te atreves a dormirte en pleno horario laboral? Me dio tanta rabia que terminé soltando una carcajada de pura incredulidad. Como arquitecta principal de la empresa, yo había sacado adelante la mayoría de los proyectos. Podía decirse que, si la empresa había llegado tan lejos, gran parte del mérito era mío. Ella solo veía que yo no tenía que estar todos los días en la oficina ni marcar entrada, pero no veía que me la pasaba viajando por todo el país para buscar proyectos y reunirme con clientes. Además, como arquitecta reconocida en el sector, la mayoría de los clientes venían a colaborar con nosotros precisamente por mi reputación. Contuve el enojo y le pregunté: —Tú ni siquiera eres de Recursos Humanos. ¿Quién te crees que eres para despedirme así porque sí? Ella respondió: —Me basta con que mi esposo sea el director general de esta empresa. Me quedé helada. ¿Desde cuándo mi novio tenía esposa?
523 viewsCompletedAdded to Library 14 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
El Alfa me Cambió por su Secretaria

El Alfa me Cambió por su Secretaria

Mi cachorra siempre detestó el frío. Por eso me desconcertó tanto que, de un día para otro, empezara a insistir en que pasáramos unas vacaciones en los Territorios del Norte. Al principio lo tomé como un simple capricho y me negué. Nunca imaginé que llegaría al extremo de meterse en una bañera con hielo durante dos días seguidos, solo para demostrarme que no le asustaban las bajas temperaturas. Terminé cediendo y la llevé conmigo. Cassian, mi compañero, se quedó en casa con la excusa de gestionar los asuntos de la manada. El clima allí era severo. En unos pocos días, la cachorra empezó a mostrar síntomas de resfriado, tosiendo hasta quedarse casi sin aliento. No estaba dispuesta a arriesgar su salud, así que tomé la firme decisión de volver a casa de inmediato. Sin embargo, hizo un berrinche incontrolable. En ese momento, llegué a pensar que le fascinaba tanto la nieve que, simplemente, no soportaba la idea de marcharse. Eso creía, hasta que, por accidente, la descubrí hablando a escondidas con Cassian por videollamada. —¡Papi, fui muy lista! —exclamó a la pantalla con entusiasmo—. Todos los días aquí en el Norte le pongo el bloqueador de enlace en el agua a mami. ¡Así jamás se enterará de lo que tienen la tía Kayla y tú! Además, es insoportable. Ojalá la tía Kayla fuera mi mamá. El aire me faltó en los pulmones al escuchar semejante traición a través del altavoz. Apreté con fuerza el pequeño frasco que había encontrado al revisar la mochila de mi cachorra: el bloqueador de enlace. Una droga diseñada específicamente para adormecer nuestro vínculo a la distancia. Perfecto. Si tanto adoraban a Kayla, podían quedarse con ella. Yo misma les daría mi bendición. Pero entonces, después de hacerme a un lado y entregarles exactamente lo que querían... ¿por qué los tres terminaron arrastrándose de rodillas para suplicar mi perdón?
472 viewsCompletedAdded to Library 15 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
La hija abandonada

La hija abandonada

Bianca estaba muriendo. Tenía leucemia mieloide aguda en fase tres, el médico de la familia me lo dijo por teléfono: un trasplante de médula ósea era la única opción, y necesitaba una compatibilidad perfecta. Por suerte, las gemelas idénticas comparten un noventa y nueve por ciento de compatibilidad. Arrugué el informe del diagnóstico en el que mi nombre encabezaba la página: Gemma Blackwell. Era un error administrativo por el que el médico no dejaba de disculparse. Porque la gemela enferma era Bianca. La cura era yo. Tenía que volver a casa. La lluvia azotaba las ventanillas del taxi mientras imaginaba la escena: mi padre soltando el puro, mi madre ahogando un grito, yo explicando la confusión. «El informe lleva mi nombre, pero los análisis de sangre son de Bianca. Puedo solucionarlo antes de que sea demasiado tarde». La pantalla del celular se iluminó con una notificación del chat grupal de la familia. El mensaje de mi padre era breve: «Gemma se encuentra en fase terminal. Queda prohibido que Bianca sea donante. Es una decisión familiar». La sangre se me heló en las venas. Habían recibido el expediente equivocado. Creían que yo era quien agonizaba... y habían votado por dejarme morir. Al abrir la puerta y encontrar a mi padre, la temperatura bajó de golpe, congelando el mundo a mi alrededor. Las lágrimas me quemaban los ojos. No pude contenerlas. —Padre —dije, con la voz apenas firme—, tengo una pregunta para ti. Apartó la vista del puro, fastidiado. —Si fuera Bianca la que estuviera muriendo… ¿me habrías obligado a donarle médula? El salón quedó en un silencio sepulcral. Apoyó el puro sobre la mesa y se hizo una larga pausa. —No —dijo al fin—. Por supuesto, tenemos recursos. Buscaríamos a otro donante. Jamás te pediríamos que corrieras semejante riesgo. Esbocé una leve sonrisa. Apenas un gesto pequeño y triste. —Bien. Recuerda tus palabras. No te arrepientas después.
358 viewsCompletedAdded to Library 9 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
Lo dejé y me llevé todo lo que me debía

Lo dejé y me llevé todo lo que me debía

Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo. Solo quedaban asientos en clase ejecutiva. Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año. Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja. La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría. —¿Nunca has volado en clase ejecutiva? Forcé una sonrisa incómoda. —Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura. —¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse. Parpadeé. —¿Un… benefactor? Eso es raro. —Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es. —Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho. —¿Estás casada? Me recorrió de arriba abajo con la mirada. —Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara. Se inclinó más cerca. —Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar. En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido. El cuerpo se me heló. No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más. ¿Cuándo se convirtió en un Don?
7.3K viewsCompletedAdded to Library 233 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
El Precio de la Traición

El Precio de la Traición

Estaba a punto de dar a luz cuando Liana, la ex de mi esposo, llegó a nuestra casa con la excusa de que solo se quedaría unos días. Cada vez que me veía, se llevaba la mano al pecho, como si el solo hecho de verme embarazada la hiciera sufrir. Bruno, mi esposo, estaba convencido de que yo estaba provocándola a propósito, solo por tener la barriga enorme. —Lia no se siente bien, no puede tener hijos. ¡Y tú sigues paseándote así, como si nada! ¡Se nota que necesitas una lección para que aprendas! Dicho esto, mandó que me encerraran en el viejo ático que llevaba años sin usarse, y ordenó que nadie me subiera comida. Lloré y le rogué que me dejara salir. Le expliqué que la última ecografía mostraba que los gemelos eran enormes, que el doctor había dicho que debía ir al hospital de inmediato. Pero, para él, eso fue como si le contara un chiste sin gracia. —Todavía faltan tres días. No me vengas con cuentos —me respondió sin una sola gota de compasión—. ¡Ve al ático y ponte a pensar en lo que hiciste! ¡Pagarás por estar molestando a Lia! Las contracciones eran tan brutales que, arañando la madera podrida, acabé arrancándome las uñas. Gritaba tan fuerte que me dolía la garganta, pero nadie acudió en mi auxilio. La sangre me cubría el cuerpo y empapaba todo el suelo. Uno de los bebés ya había salido, pero el otro se quedó atrapado en mi vientre, atorado en un baño de sangre. Tres días después, Bruno estaba sentado, tomando sopa y, como si nada, dijo: —Que Michelle me sirva más sopa y le pida perdón a Lia. Si lo hace, la llevaremos al hospital para que tenga a los niños. Nadie dijo nada. Porque la sangre que bajaba desde el ático ya había llegado hasta el segundo escalón.
3.4K viewsCompletedAdded to Library 92 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
Su corazón de vampiro nunca latió por mí

Su corazón de vampiro nunca latió por mí

El día antes de mi boda, fui temprano a nuestra catedral para familiarizarme con el lugar. Sin embargo, encontré a mi prometido y a mi hermanastra, Isabella, haciéndolo en el altar. Nuestro altar. Los atrapé en el acto. Él ni siquiera se disculpó y simplemente me echó a la tormenta. Me desplomé bajo la lluvia torrencial. Fue entonces cuando él me encontró. Alistair, el Príncipe Vampiro. Se movió como un dios en medio de la tormenta. Me sacó del barro y me dio un palacio. Le dijo al mundo que yo era su alma gemela. A quien había buscado durante siglos. Su única. Durante cinco años, su devoción me convirtió en la envidia del mundo sobrenatural. Pensé que yo era la única excepción en su vida eterna. Hasta que encontré su habitación secreta. Mis dedos rozaron un antiguo pergamino. Las letras estaban escritas con sangre. La primera línea era su nombre: «Isabella». Seguido, de puño y letra de Alistair decía: «Prioridad absoluta. Por encima de todo». Debajo había un registro de un sanador que nunca había visto. Era el registro de sanación de un vampiro sanador. La fecha era de la noche en que descubrí que estaba embarazada. La noche en que me atacaron los hombres lobo. Ese día, me trajeron de vuelta al castillo cubierta de sangre. Aun así, los sanadores nunca vinieron a buscarme. Desperté sola. El bebé se había ido. Nuestro hijo. Su sangre, mi sangre, se había ido. Y mi ropa estaba empapada con lo que quedaba de él. Limpié todo rastro. Cuando llegó a casa, me derrumbé en sus brazos. Pero nunca se lo dije. No podía soportar que sintiera el dolor que yo sentía. Ahora lo entendía. Esa misma noche, Isabella también había sido atacada por hombres lobo. Y la orden de Alistair a su consejo fue: —Envíen a todos los sanadores. Isabella es la prioridad. Mi corazón se detuvo. La desesperación era como un veneno corriendo en mis venas. —Si nunca fui yo... entonces puedes quedarte con tu eternidad. No quiero ser parte de ella.
18.2K viewsCompletedAdded to Library 474 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
Renací el Día de la Horda Zombi

Renací el Día de la Horda Zombi

Cuando los guardias vieron con sus propios ojos cómo los zombis tenían acorralado contra la pared al último niño del refugio, cómo le arrancaban los intestinos mientras seguía vivo y se los devoraban, todos se vinieron abajo por completo. —¡Óscar! ¿No dijiste que Clara había enloquecido por culpa de los zombis y que solo decía tonterías? ¿No fuiste tú quien nos dijo que nos quedáramos tranquilos protegiendo a Begoña mientras veía el amanecer contigo en la cima de la montaña? ¿Y ahora regresamos para encontrar a mi bebé, que ni siquiera tenía un mes, despedazado, sin que le quedara siquiera el cuerpo entero? El rostro de Óscar se puso pálido como el papel. Al ver aquella escena, sentí que el corazón se me desgarraba. En mi vida anterior, cuando los zombis atacaron el refugio, Óscar Molina, capitán del equipo de guardia, se llevó a todos sus hombres para acompañar a Begoña Campuzano, su amor de la infancia, a ver el amanecer por su cumpleaños. Yo hice hasta lo imposible por traerlos de vuelta, y solo así logramos salvar la vida de todos los demás. Pero Begoña, molesta porque no había podido ver el amanecer, salió sola de la zona segura y acabó siendo arrastrada por los zombis, que la devoraron hasta no dejar casi nada. Después de que Óscar llevó a sus hombres a exterminar a todos los zombis, abrazó el único hueso que quedaba de la pierna de Begoña y no dijo una sola palabra. Hasta el día en que di a luz. Ese día, me amputó las manos y los pies cuando yo aún estaba viva, y me arrojó a una horda de zombis errantes. Me obligaba a ver cómo los zombis me arrancaban la carne de los huesos, y luego me sacaba de allí para curarme. Una y otra vez. Hasta que, antes de morir, me arrancaron el último trozo de carne. —¡Fuiste tú, maldita víbora, quien la mató a propósito! Ya que tanto querías competir con ella, haré que mueras de una forma mil veces peor que la suya. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los zombis rodearon la base.
1.0K viewsCompletedAdded to Library 28 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
Tu Bolsa De Sangre

Tu Bolsa De Sangre

La guerra entre vampiros y hombres lobo lleva siglos. Pero Dorian, el príncipe vampiro más venerado, rompió todas las reglas y se vinculó conmigo, una mujer lobo. Los Ancianos lo castigaron por ello. Lo encadenaron con plata sagrada durante días. Lo obligaron a beber sangre animal. Casi muere en un bautismo de agua bendita. El dolor fue horrible. Pero cuando volvió a verme, tenía los ojos rojos mientras me besaba las lágrimas. —El momento en que tuvimos nuestro vínculo, hice un juramento —susurró—. Eres mi compañera eterna. Nunca voy a abandonarte. Al final, su familia, los Valkyrie, aceptó. Pero pusieron una condición. Podía dejar el mundo vampírico conmigo. Pero antes tenía que acostarse con Liliana, la vampiresa noble de Sangre Pura. Tenía que darle a su familia un nuevo heredero poderoso. Dorian me abrazó, con la voz tensa de desesperación. —Por favor, Freya. Solo espera un poco más. Unos años más y podremos irnos al mundo humano. Tendremos nuestra eternidad. Esperé. Noche tras noche, iba a la cama de ella. Cien noches de traición pasaron antes de que por fin concibiera. Pero su hija, Aria, nació sin la marca de linaje adecuada. No podía ser la heredera. Tenían que intentarlo otra vez. Soporté otras doscientas noches de traición. Liliana quedó embarazada de nuevo. Pero en el primer cumpleaños de Aria, la luz del sol inundó su habitación de alguna manera. Se estaba muriendo. Todos pensaron que había sido yo. Me encerraron en una celda revestida de plata. La cara de Dorian era de cansancio y sufrimiento cuando vino a confrontarme. —Te dije que podíamos irnos después de que naciera nuestro siguiente heredero. Eres la única aquí que es inmune al sol. ¿Por qué le hiciste daño a mi hija? Las lágrimas me corrían por la cara hinchada mientras intentaba negarlo, pero el veneno de plata que me quemaba los huesos ya me había robado la voz. Para cuando la puerta de la celda se abrió de nuevo, mi loba se estaba desvaneciendo. Me obligué a ponerme de pie y caminé hacia los Ancianos Valkyrie. Y ese vínculo eterno que prometió, se acabó.
2.5K viewsCompletedAdded to Library 74 Times as verdadera o falsa heredera
Read
+Library
PREV
1
...
293031323334
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status