Tras su preferida
Ve a buscar a Lucía, abriremos una botella de vino y celebraremos felices nuestro aniversario.
Dicho esto, abrió con destreza una botella de vino tinto caro y sirvió una copa para mí.
Cada vez que discutíamos, Julián hacía algún pequeño gesto de reconciliación, y yo solo tenía que aceptar la tregua. Durante tantos años, ese fue nuestro pacto no dicho.
Pero ahora, ya no quería seguir ese guion. Así que alcé la mano y aparté la copa que me ofrecía.