La Heredera Traicionada
¿¿Andas coqueteando con otros hombres a mis espaldas?
Gustavo tenía los ojos rojos de sangre, como una bestia acorralada, mirando fijamente a Milena Cruz.
Milena Cruz se hizo la frágil, se le llenaron los ojos de lágrimas al instante: —Gustavo, no malentiendas, yo solo...
—¿Solo qué? ¿Solo que crees que estoy arruinado y quieres buscar otro patrocinador?
Gustavo de repente la agarró del cuello, con una fuerza sorprendente.