El Velo de la Venganza
—Trescientos cincuenta millones —Leonardo, sin expresión, subió la apuesta.
—¡Quinientos millones! —el Sr. Huerta no se rendía.
Rafael y Valeria estaban al borde del colapso. Querían que el precio subiera, pero temían que Leonardo se retirara.
Y justo entonces, Leonardo levantó su paleta, con voz firme:
—Mil millones. Puja de fuego.
¡BOOM!
El salón estalló.
Una "puja de fuego" significaba que, sin importar cuánto ofertara otro, él pagaría más. Era un gesto de poder absoluto.