LOGINIbinigay ni Keziah Quinn Palmer ang kanyang puri sa isang estrangherong lalaking nakilala niya sa bar—isang hakbang na dulot ng galit at tampo niya sa kanyang mga magulang matapos siyang ipagkasundo sa anak ng kasosyo nila sa negosyo. Ngunit ang galit niya ay lalo pang nadagdagan nang makilala niya si Cael Xandros Lozano, ang lalaking ipinagkasundo sa kanya. Sa kabila ng kanyang matinding pagkasuklam, hindi siya tinantanan ni Cael, determinado itong mapalapit sa kanyang puso. Paano kung malaman ni Keziah na ang estrangherong nakasama niya sa gabing iyon ay si Cael din? Magbabago kaya ang kanyang damdamin, o mananatili siyang nakakulong sa galit at pagtanggi habang buhay?
View More"No te preocupes, lo único que se interpone entre tú y la felicidad es esa pequeña cosa llamada 'problema'."
Susana se encontraba encerrada en el baño, con la vista clavada en la prueba de embarazo que reposaba sobre el lavabo. Había pasado más de media hora y ella seguía allí, inmóvil, sin poder apartar la mirada de las dos rayas rosadas que se alzaban con arrogancia frente a ella, recordándole el gran problema en el que se encontraba. Esa noche, la noche en que todo debería haber sido perfecto, se había convertido en un desastre. Susana se preguntaba por qué tenía que pasarle precisamente a ella, por qué en un momento en que se sentía tan feliz con su vida, y sobre todo con él, tenía que ocurrirle algo así.
Escuchó unos toques impacientes en la puerta del baño.
—Susy, ¿estás bien? —preguntó Esperanza, su mejor amiga, con preocupación—. Adriel ya está por llegar.
La joven se miró en el espejo: la mirada vidriosa y el rostro pálido delataban su estado emocional. Con manos temblorosas, tomó la prueba de embarazo y la arrojó al bote de basura con rabia, sintiendo cómo su futuro se desmoronaba ante sus ojos.
Respiró profundamente, intentando calmarse antes de salir. Se lavó la cara y se retocó el maquillaje, tratando de ocultar cualquier señal de lo que acababa de suceder.
Al abrir la puerta, saludó con una sonrisa falsa a las personas que esperaban afuera, tratando de disimular el nudo en su garganta y las lágrimas que amenazaban con salir.
Era el cumpleaños de Adriel y ella había organizado una fiesta sorpresa para él. Había planeado cada detalle con ilusión, pero ahora todo parecía desmoronarse. Sin embargo, se esforzó por mantenerse fuerte y hacer que la noche fuera inolvidable para él, a pesar de que su propia vida había dado un giro inesperado.
Adriel Aristizábal era el hombre del que Susana estaba completamente enamorada. Llevaban un romance secreto y en pocos días se cumpliría un año de su primer encuentro amoroso. Para Susana, Adriel no solo era alguien a quien admiraba por su inteligencia, sino también por su generosidad. Él fue el único que le tendió la mano cuando, recién cumplidos los dieciocho años, su familia la echó a la calle sin ninguna contemplación.
Adriel le brindó a Susana refugio en su hogar y la trató siempre con igualdad y respeto. Durante un tiempo, la relación entre ambos fue puramente de amistad y gratitud. Pero conforme pasaron los meses, la cercanía y la confianza dieron paso a algo distinto, y Adriel comenzó a sentirse atraído por ella. Finalmente, en una noche memorable, él la invitó a salir y, después de ese momento, fue imposible que se separaran. Susana no solo lo admiraba, sino que amaba profundamente a ese hombre.
Susana había pasado el mejor año de su vida junto a Adriel, entregándose a él con pasión, convirtiéndolo en su único y verdadero amor. Sin embargo, no todo era color de rosa en su relación. A pesar de que él le había robado el corazón y el alma por completo, Adriel era un hombre que temía al compromiso y se negaba rotundamente a cualquier tipo de lazo que lo atara. Él había sido muy claro en sus intenciones desde el principio, y ella, enamorada hasta el tuétano, había aceptado las condiciones sin rechistar, contentándose con el simple hecho de estar junto a él. Pero un pequeño error en la dosis de su anticonceptivo había cambiado el rumbo de su vida, dejándola en un mar de incertidumbre y miedo.
El salón de la casa de los Aristizábal era un espacio moderno y minimalista. Las paredes eran de un blanco puro, sin ningún tipo de decoración o adorno innecesario. Las cortinas de tela blanca translúcida permitían la entrada de luz natural y daban una sensación de amplitud al lugar. En las esquinas del salón había pequeñas plantas de interior que aportaban un toque de frescura y naturalidad. El aroma que se percibía era sutil y agradable, gracias a los difusores de esencias ubicados estratégicamente en el espacio. Los invitados charlaban animadamente, mientras la música ambiental, suave y moderna, creaba una atmósfera relajada y sofisticada.
Susana, vestida con un elegante vestido rojo, saludaba amablemente a los familiares y amigos de Adriel, haciendo gala de su educación y elegancia. Sin embargo, por dentro luchaba contra sus emociones. Su mente no podía dejar de pensar en las dos rayas rosadas de la prueba de embarazo que había tirado en el bote de basura momentos antes. A pesar de la alegría que rodeaba la fiesta, la joven no podía evitar sentirse atrapada en sus pensamientos y preocupaciones, preguntándose cómo enfrentaría a Adriel con la noticia.
El sonido del motor resonó con fuerza en el tranquilo vecindario, anunciando la llegada de Adriel. Susy y los demás invitados se apresuraron a esconderse, ansiosos por sorprender al cumpleañero. Todo estaba listo para darle la bienvenida con una gran sorpresa.
Finalmente, las luces del vehículo iluminaron el frente de la casa y la puerta se abrió con fuerza. Los invitados, escondidos detrás de las cortinas minimalistas, estallaron en júbilo y aplausos, dejando a Adriel completamente en shock.
Susana dejó de lado sus preocupaciones y se enfocó en asegurarse de que su amado disfrutara de la fiesta que había preparado especialmente para él.
Con el corazón latiéndole con fuerza, Susy observó a Adriel. Era un hombre impresionante, de una belleza innata que dejaba a los demás sin aliento. Su traje negro se ajustaba perfectamente a su cuerpo musculoso, delineando cada curva de su pecho y su abdomen. Pero su atractivo no era solo físico: tenía una energía magnética que atraía a todos los que estaban a su alrededor.
Susy no podía evitar admirar la elegancia natural de Adriel, el modo en que se movía con gracia y confianza, como si fuera dueño de cada espacio que habitaba. Sus ojos, azules y oscuros, parecían contener todo un universo de secretos, y ella se preguntaba qué había detrás de esa mirada intensa y penetrante.
A pesar de todo, había algo en su rostro que no encajaba con su belleza: una expresión adusta y sombría. Aunque Adriel intentaba sonreír al saludar a las personas, había algo en su postura que delataba su incomodidad; evidentemente, no estaba muy contento.
Ella se acercó lentamente a él, tratando de mantener las apariencias. Sabía que muchos ya conocían la verdad acerca de su relación, pero aun así se esforzaba por guardar la discreción. Sus miradas se cruzaron y, en ese momento, supo que él también anhelaba la intimidad que solían compartir en privado.
—Felicidades —dijo Susana con una sonrisa nerviosa. Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras lo miraba a los ojos. Adriel era un hombre imponente, de altura y aspecto impecables; su presencia era magnética, y ella se sentía atraída por él como por un imán.
Susana se estremeció cuando sintió las manos grandes de Adriel rodeando su cintura. Sus ojos brillaron al encontrarse con los de él, y sintió un vuelco en el pecho. Adriel parecía más alto que nunca, y su rostro impecablemente afeitado irradiaba una belleza arrebatadora.
Ella apenas podía resistirse a la tentación de besarlo, pero se contentó con recibir el roce de sus labios en la mejilla. La mirada profunda de Adriel se clavó en la suya, transmitiendo una intensidad que ella no podía ignorar. Entonces, sus labios se acercaron a su oído, y su voz ronca le pidió hablar a solas.
Susana se quedó sin aliento, sintiendo cómo la tensión entre ellos aumentaba con cada palabra susurrada.
Intentaron escaparse un momento, pero los invitados no dejaban de rodear a Adriel: parecía que todos querían tener un instante con él, compartir una sonrisa, una foto o un apretón de manos. Sin embargo, después de un rato, finalmente llegó el momento esperado, un instante en que pudieron tener un espacio íntimo, sin miradas intrusas ni voces ajenas.
Al verla, Adriel no se resistió y la atrajo hacia sus brazos con fuerza. Lentamente, deslizó su mano hacia la nuca de ella y sostuvo su cabeza. Clavó la mirada en los labios de Susana, carnosos y rosados, pero no se dejó llevar por el deseo de besarla enseguida. Al contrario, prolongó el momento, tentándola con su presencia, haciéndola enloquecer de pasión. Después, despacio, posó sus labios sobre los de ella, enviando un suspiro caliente y dulce directamente a su boca. Primero la acarició con suavidad, torturándola con el contacto lento, pero luego intensificó la pasión de manera desbordante. Adriel deslizó los dedos por su nuca y la abrazó con fuerza, mientras con la otra mano recorría su pecho, acariciándolo con intensidad a través de la tela.
El beso ardiente de Adriel y Susana les hacía perder la cabeza. Cualquiera podía encontrarlos allí, en ese rincón oscuro, pero la pasión les nublaba la razón. La respiración agitada y los ojos brillantes eran prueba de lo que sucedía entre ellos.
Susana interrumpió el beso poco a poco, sintiendo la necesidad de alejarse para evitar que alguien los descubriera. Pero Adriel no estaba dispuesto a dejarla ir tan fácilmente. Con el ceño fruncido, le preguntó qué sucedía, sin entender por qué ella quería detenerse.
Ella se giró para asegurarse de que no venía nadie, pero en ese momento Adriel aprovechó para agarrarla por la cintura y pegarla a su cuerpo. Ella sonrió y se recostó en su pecho, sintiéndose segura entre sus brazos.
Susana estaba en problemas, y lo sabía. Las dos rayas rosadas de su prueba de embarazo eran una bomba de tiempo que amenazaba con explotar en cualquier momento. No podía postergarlo más: tenía que hablar con Adriel sobre lo que estaba pasando. Pero ¿cómo reaccionaría él? ¿Aceptaría la noticia con alegría o la rechazaría con desdén? Las dudas la atormentaban mientras se preparaba para enfrentar la conversación más difícil de su vida.
KEZIAH Malapit na kami sa mansion ng mga Lozano halos wala itong ipinagbago nung huli kong punta dito. Napahinga ako ng malalim ng maramdaman ko ang pagtitig sa akin ni Cael. Kinakabhan ako sa maaring reaction ng pamilya ni Cael. Hindi ko alam kung galit sila sa ginawa ko, alam ko kung gaano nila kasabik magkaroon ng apo at alam ko kung ano kaya nilang gawin para makuha ang anak ko sa akin. Naramdaman ko ang paghawak ni Cael sa kamay ko kaya napatingin ako dun. At agad ko namang binawi iyon at napatingin siya sa akin."I-I'm sorry, alam kong kinakabhan ka kaya,,,,""I'm okay Cael, don't worry." at nilagpasan ko na siya."Mommy,where are we?" tanong ni Cali."We are here at your lolo and lola's house, your daddy's parents.""Let's go baby,they are waiting for us." aya ni Cael kay Cali at tinanguan ako.Pagkapasok namin sa sala ay nag-aantay ang mga magulang ni Cael. Hindi pa agad nila kami napansin.
KEZIAH Nagising akong mag-isa sa kama kaya tuluyan na akong bumangon. Bago lumabas ng kwarto ay naghilamos muna ako at nag-toothbrush. Nadatnan ko sila Ethan at Cath sa kusina. Sinipat ko ang sala para tignan kung andun ba sila Cael at ang anak ko pero wala akong makita. "Oh, gising ka na pala Quinn halika ka na sabay ka ng mag-agahan sa amin." sabi ni Ethan ng mapansin ako. "Ah, Ate Keziah sila kuya nga pala nagpunta lang ng mall ni Cali. Ang aga kasi ni Cali nag-aya kay kuya na magpunta ng mall. Di ka na nila ginising." saad ni Cath. Kaya ngumiti nalang ako bilang tugon. "Si Lexie nga pala pupunta yun dito mamaya. Ang aga tumawag para magsabi na pupunta siya." ngiting sabi ni Ethan. Maya-maya ay dumating na sila Cael at Cali. Patakbo namang lumapit ai Cali sa akin at humalik sa pisngi. "Hi,mommy good morning," tuwang bati sa akin ng anak ko. "Mommy look daddy bought me a doll." at pinakita
CAEL'S POV Hindi ko maintindihan ang aking naramdaman ng malaman ko na may anak kami ni Keziah. Parang piniga ang puso ko kanina na ang buong akala ko ay anak ni Ethan at Keziah ang bata. Pero nung malaman ko na anak namin ni Keziah si Cali, parang gusto kong magtatalon sa tuwa. Pero alam ko hindi pa pwedeng makampante, di ko pa sila nababawi. Hindi ko na alam paano paamuhin si Keziah, ang Keziah noon ay iba na sa Keziah ngayon.. Pero ganun pa man sa t'wing makikita ko siya parang ang gaan ng pakiramdam ko. Alam kong mapapatawad niya rin ako at babalik sila sa akin. Katabi ko ang aking anak ngayon at nakayakap siya sa akin kaya di ako makaalis sa kama kaunting galaw ko lang ay yumayakap agad siya ng mahigpit. Hindi ko na namalayan na nakatulog na pala ako.KEZIAH'S POV Kanina pa kami lahat dito sa sala habang hinihintay si Cael na lumabas ng kwarto. Pero ilang oras na ay di pa rin siya lumalabas kaya pinuntahan ko na sila sa kwarto. Pagkapasok ko ay natulala akong makita ang mag-am
CAEL POV"OH, kuya saan ka galing kanina pa kita hinahanap. Ba't magkasabay kayo ni ate Keziah may pinuntahan ba kayo?"Tanong ni Cathalia ng mapansing magkasabay kami ni Keziah na dumating.Minsan din talaga di rin makatikom ang bibig ng kapatid ko."Huh?! Ah, hindi napansin ko siya sa kabilang direksiyon siya galing ako naman sa c.r,"Sabi ni Keziah, na nabubulol sa pagdedeny."Emmmnn,,Oo may tinawagan lang ako saglit,""Daddy, are you coming home with us?"Tanong ng anak ko at nakatingin ako kay Keziah na parang nabibigla sa tanong ng anak namin at tumingin din ako kay Ethan na tumango nalang din sa akin. Alam kong napamahal na rin sa kanya ang anak ko. Dahil ito ang naging kasama niya sa loob ng mahigit dalawang taon."Yes, honey ihahatid ko kayo nila mommy mo okay?""Yes daddy!! Yeheyyy,,, I'm so happy mommy cause I have two daddy."At napangiti ako sa anak ko na nagmana ata sa ka
ETHAN'S POV Hinahanda ko na ang mga gamit ko para sa pag-alis ko mamaya.Nang bigla ay tumunog ang phone ko ng tignan ko ang caller si Lexie."Hello,Lex""Ethan, si Quinn," iyak ng iyak si Lexie kaya nagtaka ako."Bakit anong nangyari kay Quinn?!"
CAEL Habang tumatakbo ang oras sa opisina, hindi ko maiwasang mag-isip tungkol kay Keziah. Magtatapos na ang linggo at pupuntahan ko siya ngayon sa kanilang bahay. Nag-promisE ako sa mga magulang ko na dadalhin ko siya sa mansion, at sana magustuhan niya ang mga plano ko.Habang inaalala ko ang
Keziah's POV Maaga akong nagising, pero tinatamad akong mag-ayos. Wala akong gana, ngunit kailangan ko pa ring magtulungan sa kaharap na sitwasyon. Mamaya kasi, susunduin ako ni Cael para magsukat ng damit para sa kasal namin. Hindi ko na alam kung paano ko siya kayang tiisin buong araw.Habang
KeziahMabilis kong in-open ang phone ko, at ang una kong nakita ay ang forty-five missed calls mula kay Lexie. Bawat isa ay nagpadala ng mensahe ng pagkabahala. Halos mapamura ako sa sobrang pagka-stress, kaya agad kong tinawagan ang number niya."Quinn! Saan ka ba nagpunta kagabi?" tanong ni Lexie






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