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31
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Arrepentirse
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Seducción
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Encuentro Amoroso
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Matrimonio
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Giro Inesperado
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Múltiples Perspectivas
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Primer Amor Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Primer Amor short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Primer Amor.
La última lluvia antes del adiós - undefined novels & stories
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
Flor de Espinas - undefined novels & stories
Alen
Ariadna Luján arriesgó su vida por salvar a Fabián Morales, y eso le costó su audición. A pesar de su sacrificio, tuvo que aguantar las burlas y humillaciones por parte de los amigos de él. Por ello, aunque corría el riesgo de quedar con muerte cerebral, Ariadna decidió operarse para poder volver a oír. Cuando la cirugía salió bien, quiso compartir su alegría con su prometido, pero Fabián, borracho, estaba pensando en otra mujer durante un momento íntimo. Ahí, ella se dio cuenta de que él nunca había olvidado a su primer amor. Con el corazón roto, Ariadna por fin abrió los ojos y tomó la decisión de irse lejos, dejándolo todo atrás, incluso a Fabián.
Retroceder en el Tiempo para Salvarte - undefined novels & stories
Luna Vidal
Después de que muriera su primer amor, Sophia Hayes me odió durante diez años. Yo intenté recuperar su favor todos los días, pero ella solo me respondía con burlas frías. —Si de verdad quieres hacerme feliz, ¿por qué no te mueres de una vez? Sus palabras eran como dagas clavándose en mi corazón. Por eso, cuando murió en un charco de sangre al intentar salvarme de un camión que venía de frente, el impacto fue todavía mayor. Con la mirada fija en mí por última vez, susurró: —Si tan solo nunca te hubiera conocido... Su madre estaba destrozada por el dolor en el funeral. —Debí haber dejado que Sophia estuviera con Ethan Brooks. ¡Nunca debí obligarla a casarse contigo! Su padre también me miró con odio en los ojos. —Sophia te salvó la vida tres veces. Era una persona tan maravillosa... ¿Por qué no fuiste tú el que murió en su lugar? Todos lamentaban que Sophia se hubiera casado conmigo. Yo también. Me echaron del funeral, completamente destrozado. Tres años después, viajé de regreso al pasado después de que se inventara una máquina del tiempo. Esta vez, elegí cortar por completo todos mis lazos con Sophia y darles a todos la versión de la historia que de verdad deseaban.
Es hora de irme - undefined novels & stories
Raquel Valenzuela
Juan Shaw era el jefe de cirugía cardiotorácica más joven de Ciudad Puerto. Todos decían que tenía las manos más firmes y también que era el más insensible. Sin embargo, yo sabía que no era incapaz de mostrar ternura; ocurría que, simplemente, esa dulzura jamás estuvo destinada a mí. Al día siguiente de nuestro compromiso, mi padre sufrió un derrame cerebral repentino y lo ingresaron de emergencia. La enfermera me explicó que, por tratarse de un procedimiento de alto riesgo, necesitaba la firma de dos familiares directos en el formulario de consentimiento. Llamé a Juan enseguida; el teléfono sonó durante un largo rato antes de que atendiera. Al otro lado, se oían los débiles sollozos de una mujer. Era su exnovia, Whitney Jackson. —Whitney tiene una crisis de ansiedad y la estoy acompañando —murmuró Juan—. Pídeles en el hospital que inicien el tratamiento de emergencia primero. Apreté el bolígrafo hasta que los nudillos se me pusieron blancos. —El médico dijo que por la gravedad necesitan la firma de dos familiares. Mamá ya no está; solo te tengo a ti. Se quedó en silencio durante dos segundos, pero al volver a hablar, mantuvo el tono firme: —No seas exagerada. Aunque el hospital tenga sus procedimientos, no se negarán a salvarlo. Whitney ahogó un sollozo al otro lado. —Juan, no te quedes por mi culpa. Vete. Estaré bien sola, de verdad. —Quédate tranquila —respondió él al instante—. No me iré. Cuando terminó la llamada, la enfermera volvió a insistirme. Agaché la cabeza y me quedé mirando el anillo de compromiso en mi dedo. Lo había elegido Juan. En ese entonces, me dijo que el puerto siempre estaba cubierto por una densa niebla y que, si el anillo brillaba lo suficiente, me encontraría de inmediato. Aquel día, las luces blancas afuera de la sala de emergencias me cegaban. Estaba parada en medio de la niebla, pero no podía seguir esperándolo. Para cuando mi padre estuvo fuera de peligro, yo ya había pasado toda la noche esperando afuera de terapia intensiva. Al amanecer, por fin, Juan envió un mensaje: «Whitney ya se durmió. ¿Cómo está tu papá?». Observé el ferri atracado en el muelle tras la ventana. La niebla se había disipado. Había llegado el momento de irme.
El Don perdió la memoria y a mí - undefined novels & stories
Daisy
Mi prometido, Elio Santoro, era el Don de la familia Santoro, una de las cinco familias mafiosas más importantes de Castellano. Durante un ataque de una banda rival, le dispararon y perdió la memoria. Como consecuencia, me olvidó por completo. Una y otra vez intenté ayudarlo a recuperar sus recuerdos, pero cada intento terminó en fracaso. Un día, después de cerrar a su nombre un importante acuerdo de transporte de drogas con una organización extranjera, fui a verlo para entregarle el contrato. Por casualidad, terminé escuchando una conversación entre él y Sofía Rossi, su primer amor. —Elio, según nuestro trato, ya alcanzaste el nivel 98. Dos niveles más y me convertiré en la verdadera Donna de la familia Santoro. Sentí como si me arrojaran un baldado de agua fría. Así que su amnesia era falsa, y los siete años que pasamos juntos fueron una mentira. Desde el principio, todo esto no fue más que un cruel juego para divertir a su primer amor, y yo no era más que un juguete. Poco después, sufrí un accidente de tránsito cuando iba de camino a reunirme con Sofía. Elio se lanzó al fuego como un demente. En el momento en que vio mi cadáver calcinado, perdió la razón.
Si No Puedo Retenerte - undefined novels & stories
Doña Lluvia
Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
Entre dos dones de la mafia - undefined novels & stories
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
La Última Carta - undefined novels & stories
Valentina García
Desde pequeños, Gabriel Fuentes y Julieta Ramírez nunca se habían llevado bien. Sin embargo, el destino tenía otros planes: en su círculo social, ya solo quedaban ellos dos como candidatos «adecuados» para un matrimonio por conveniencia. Gabriel juró que preferiría morirse antes que casarse con Julieta, mientras que ella, con una sonrisa irónica, respondía: —Entonces ya está decidido. Me casaré contigo. Apúrate y muérete. El día de la boda, Gabriel soltó decenas de gallinas en plena ceremonia para humillarla. Julieta, impasible, alzó una y dijo en voz alta: —Saluda, esposo mío. Y fue en ese momento que a Gabriel se le acabaron las ganas de burlarse. La mujer que él menos quería, era justo la que más empeño tenía en casarse con él. —Te vas a arrepentir —le dijo con desprecio. Tres años después, Julieta vio a Gabriel siéndole infiel por novena vez. Y recién entonces entendió... A qué se refería él con la frase «te vas a arrepentir».
El Último Tulipán - undefined novels & stories
Gatito
Soy Naiara Jiménez. Al tercer día de mi disputa con mi prometido, Esteban Muñoz, él aceptó a propósito la propuesta de su asistente, Luna Castro, de hacer un viaje por carretera. Creía que, como siempre, me pondría celosa y armaría un escándalo. Pero no esperaba que, al regresar un mes después, me encontrara totalmente cambiada. Cuando él ayudó a Luna a quitarme un proyecto, ya no renuncié por enfado. Al contrario, me ocupé de todo con dedicación, e incluso le redacté la propuesta con total solicitud. Cuando él, para que Luna obtuviera el bono anual, arruinó un diseño en el que había trabajado tanto, ya no me esforcé por demostrar nada. Acepté toda la culpa y me dejé amonestar. Incluso cuando quiso ascender a Luna de forma excepcional a gerente general, no me enojé. Hasta cedí voluntariamente todas mis acciones para que Esteban las distribuyera libremente. Luna estaba muy complacida. —¿Ves? Te dije que con Naiara no hay que ser duro. Hay que ignorarla y mantener la distancia con ella. Seguro estos días de ausencia dieron resultado. Tiene miedo de perderte, por eso se porta tan dócil. Esteban se lo creyó totalmente. Alabó la inteligencia de Luna. Luego me buscó a solas para ofrecerme un ascenso y aumento de sueldo, y, como nunca antes, me prometió una boda inolvidable. Pero parecía haber olvidado algo: durante el viaje, ya había firmado mi solicitud de renuncia. Y yo también había roto con él. Desde entonces, todo quedaría cortado. Sin más relación.
Gloria: El Nombre que Nunca Fui - undefined novels & stories
Michel Granada
El amor de mi infancia, quien me prometió matrimonio apenas nos graduáramos de la universidad, terminó pidiendo la mano de la falsa heredera, Gloria Ruiz, en mi ceremonia de graduación. Luego de que mi primer amor se comprometiera, Miguel Vargas, el monje aristócrata a los ojos de todos, me declaró su amor públicamente. Durante cinco años de matrimonio, fue extremadamente cariñoso y me adoraba profundamente. Hasta que, por accidente, escuché una conversación con un amigo. —Miguel, Gloria ya es famosa, ¿vas a seguir fingiendo con Sara? —De todas formas, no puedo casarme con Gloria, ya no importa. Además, mientras esté conmigo, ella no podrá interferir en la felicidad de Gloria. Tras esto, vi que cada uno de sus preciados textos religiosos tenía el nombre de Gloria: «Que Gloria se libere de sus obsesiones, que encuentre paz en cuerpo y alma.» «Que Gloria obtenga todo lo que desea, que su amor no conozca preocupaciones.» «Gloria, no estamos destinados en esta vida, solo deseo que en la próxima podamos caminar juntos.» En ese momento, desperté de cinco años de ilusión. Preparé una identidad falsa y planifiqué un ahogamiento. Desde entonces, nosotros, vida tras vida, no necesitamos volver a encontrarnos.
La noche en que las dos dimos a luz - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Una vez jugué con un universitario. Cuando se enamoró de mí, terminé con él. Años más tarde, cuando se convirtió en alguien exitoso, se casó conmigo delante de todos los que pensaban que yo tenía suerte de tenerlo. Mi familia cayó en desgracia y, a ojos de los demás, me había sacado la lotería. Lo que nunca vieron fue lo que ocurría en privado. Cada noche llegaba a casa con una mujer diferente. Nunca lloré. Nunca armé un escándalo. Eso solo pareció enfurecerlo aún más. Entonces decidió ir más lejos. Dejó embarazada a propósito a Natalie, su primer amor. Como aún conservaba la calma, me acorraló contra la pared y me preguntó: —Stella, ¿acaso me amas? Más tarde, Natalie y yo entramos en trabajo de parto la misma noche. Caí de rodillas y finalmente le confesé que lo amaba. Le rogué que me llevara al hospital. Me abrazó con fuerza, incapaz de ocultar su satisfacción. —Lo sabía —dijo—. Eres una mentirosa. Entonces me apartó bruscamente, tomó a Natalie en brazos y se marchó sin mirar atrás. —Después te llevaré al hospital. El dolor del parto será tu castigo.
Mi esposo eligió a su hija adoptiva, yo me fui - undefined novels & stories
Alyssa J
Damien y su exesposa se divorciaron hace cinco años, y luego él se casó conmigo. Cuando nos casamos, él tenía una hija adoptiva de 13 años llamada Lily. Después de nuestro matrimonio, Damien me trató excepcionalmente bien y yo siempre traté a Lily como si fuera mi propia hija; incluso cuando en ocasiones ella mostraba hostilidad hacia mí, no me importaba. Eso es normal en una chica adolescente, después de todo. Hasta que mi padre fue accidentalmente atropellado por un coche y quedó en estado vegetativo. Fue allí que, por casualidad, escuché una conversación entre Damien y su asistente. —Jefe, no lo entiendo. ¿Por qué bloquear la craneotomía? —preguntó el asistente, sonando confundido—. Los médicos dicen que hay una alta probabilidad de que él pueda recuperarse. ¿Por qué insiste en un tratamiento conservador? —Él no puede despertar —la voz de Damien estaba contenida por el dolor—. Vio el rostro de Lily. Me cubrí la boca con la mano, clavando las uñas profundamente en mi carne. Lily es la hija adoptiva de Damien y de su difunta exesposa, Sarah. Sarah murió salvando a Damien, por lo que él siempre ha tratado a Lily con una mezcla de culpa y total indulgencia. Damien continuó, con un tono increíblemente conflictivo: —¡Pero Lily no lo hizo a propósito! Solo tiene trece años… Si obtiene antecedentes penales, su vida se acabará. El único deseo de Sarah antes de morir fue que yo cuidara de Lily y la viera crecer sana y salva. No puedo renunciar a ella. El asistente guardó silencio durante unos segundos. —¿Y qué hay de su esposa? —Voy a compensarla por esto —la voz de Damien se suavizó—. Le proporcionaré la vida más próspera y conseguiré la sala privada más grande junto con los mejores cuidadores para su padre, quien sufrió el accidente automovilístico. No me importa cuánto cueste. Mi corazón se hundió por completo. ¿Solo porque te sientes culpable con Sarah y Lily vas a sacrificar a mi padre? Con las manos temblorosas, guardé la grabación que tomé y le pedí a mi abogado que preparara los papeles del divorcio. Sin embargo, cuando desaparecí por completo de su vida, el una vez poderoso CEO se volvió loco.
Cuando el Don lloró por ella - undefined novels & stories
Bella y Frágil
El banquete de la coalición mafiosa había alcanzado su punto álgido. De pronto, el ambiente en el gran salón cambió y la conversación se desvió hacia el joven y reservado líder de la familia Fumagalli. —Dante, antes de que ascendieras al poder, todos los viejos Dónes de las familias más importantes se morían por poner a sus hijas en tus manos —comentó uno de los invitados—. ¿Hubo alguna que te interesara de verdad? Me quedé a medio paso detrás de él; mis nudillos se volvieron blancos por la fuerza con la que sostuve mi copa. Dante no respondió de inmediato. Su mirada me recorrió de arriba abajo con una indiferencia gélida, para luego desviarse hacia Viviana Lombardi, quien acaparaba la atención de la multitud. —A ella —declaró él, con voz firme—. Siempre la quise a ella. Viviana se giró tan rápido que el vino de su copa se derramó sobre su muñeca. —¿Y entonces por qué demonios nunca apareciste cuando te di la tarjeta de acceso a mi hotel hace años? —reprochó ella, con los ojos enrojecidos. La aparente calma en el rostro de Dante se rompió por completo y frunció el ceño, desconcertado. —¿Tarjeta de acceso? Pensé que esa tarjeta era para Enzo Ricci. —¿Cómo pudo haber sido para Enzo? —refutó Viviana, con la voz quebrada—. ¡Es mi primo hermano! Una pregunta llevó a la otra y la verdad oculta durante años salió a la luz. Un soldado le había entregado la tarjeta de acceso a la persona equivocada; por culpa de ese maldito error, ellos jamás se habían encontrado. Viviana rompió a llorar allí mismo, y una expresión de profundo arrepentimiento nubló el semblante de Dante. Entonces, alguien entre la multitud soltó una risa burlona: —¡Qué tremenda coincidencia! ¿Cómo es posible que le hayan entregado la tarjeta a otra persona? ¿O acaso todo esto ya estaba planeado desde el principio? En un parpadeo, todas las miradas de la sala se clavaron en mí. Para el resto del mundo, yo solo era la mujer que seguía a Dante a todas partes como una tonta enamorada; todos en el entorno mafioso lo sabían. Me giré para mirarlo fijamente, esperando que abriera la boca, que dijera algo, que me defendiera. Deseaba que les recordara a todos que nos habíamos casado en secreto hacía cinco años y que él había sido quien me había cortejado con insistencia en aquel entonces. Pero Dante no pronunció una sola palabra. No negó la acusación tácita de la multitud. Se mantuvo en un silencio sepulcral, mirando al frente como si la humillación que yo estaba sufriendo no fuera de su incumbencia. Con los ojos fijos en él, me quité el anillo de bodas que había llevado puesto con orgullo durante cinco años.
Un Vampiro Sin Invitación - undefined novels & stories
Levinne
Mi padre siempre estuvo en contra de mi matrimonio con Ryan Kane, un vampiro de linaje noble. Creía que como humana, yo no tenía lugar en el mundo vampírico. Me advirtió que si Ryan llegaba a cambiar de opinión, sin su protección, mi vástago medio-sangre y yo no seríamos más que bolsas de sangre andantes a los ojos de los vampiros. Pero yo creía en Ryan, y en nuestro amor. Mi esposo siempre fue tierno y atento. Incluso desafió a todos para hacerme a mí, una humana, su novia vampírica. Eso fue antes de que la exprometida humana de Ryan regresara al país tras la ruptura de su compromiso, en busca de su ayuda. Fui al hospital sola. Mientras me enteraba de que mi embarazo era de alto riesgo, Ryan estaba en la consulta prenatal de ella, presentándola ante el doctor como su esposa. Lo único que tuvo para mí fue una frase fría: —Sigue presionándome y voy a pedir el divorcio. Presioné la mano contra mi vientre y marqué un número al que no había llamado en años. —Papá, tenías razón... Quiero el divorcio. Dos semanas. Eso era todo lo que necesitaba para desaparecer de su vida. Pero después, ese mismo vampiro que me había desechado como si yo no fuera nada apareció en mi boda con otro hombre, temblando de pies a cabeza. Me llamó por mi nombre con la voz quebrada.
El programa de cría humana del CEO Alfa - undefined novels & stories
Peachy
El CEO multimillonario Killian Blackwood estaba buscando los genes perfectos. Ofreció una recompensa masiva por una madre sustituta. Diez mil millones de dólares por un bebé. Pero las 77 mujeres antes que yo habían desaparecido sin dejar rastro. Ahogada en deudas, no tuve otra opción. Apreté los dientes y me convertí en la número 78. Cargué a su bebé durante diez meses. Di a luz. Y no desaparecí. Pero cuando extendí la mano hacia mi bebé, lista para recibir mis diez mil millones de dólares, estallé en lágrimas de terror. Mi recién nacido no era humano. Era una camada de tres cachorros de lobo.
Treinta y Tres Bodas, Un Divorcio - undefined novels & stories
Fabiola
Después de casarnos en secreto, cada vez que mi esposa, la abogada Cecilia Castillo, probaba una nueva postura en la cama con su amigo de la infancia, Leonardo Muñoz, me pedía que celebráramos la boda. En tres años, Cecilia ya me había dejado plantado treinta y una veces. La primera vez, murió el perro de Leonardo. Dijo que, para guardar luto, no podíamos celebrar la boda durante tres meses. Con el traje puesto, tuve que disculparme una y otra vez ante todos los familiares y amigos que habían ido a la boda. La segunda vez fue porque a Leonardo le dolía el estómago. Ella salió a comprarle algo para aliviarlo. Después, cada vez que fijábamos una nueva fecha para la boda, Leonardo siempre terminaba teniendo algún problema. Le reclamé, discutí con ella, incluso armé escenas. Pero Cecilia siempre decía: —Leonardo y yo solo nos acostamos. Tú eres mi esposo. No seas tan mezquino. Después de que me anunciara que volvería a faltar a nuestra boda por trigésima segunda vez, por fin me cansé. Deslicé el acuerdo de divorcio hasta dejarlo frente a ella. —Dentro de un mes, quiero que formalicemos el divorcio.
Vestido de novia y un amor secreto - undefined novels & stories
Peanut Butter
Durante cinco años, Leo Belmonte —el heredero del Don— fue la única luz en mi vida. El día de la prueba del vestido de novia, me sonrió para decirme que yo no era más que el reemplazo de Mia, su intocable primer amor. Ahora que la original estaba de regreso, se suponía que debía hacerme a un lado: ocultarme en las sombras, seguir los pasos de mi madre y convertirme en la amante de otro, tal como lo fue ella. Los broches del vestido me cortaron las palmas hasta dejarlas ensangrentadas, pero a él lo único que le importaba era el atuendo. Su adorada Mia me atropelló en la autopista, y él me prohibió llamar a la policía; usó las cenizas de mi madre en mi contra para mantenerme a raya. Mientras las redes sociales me tachaban de rompehogares, fue él quien me clavó a la picota pública con sus propias manos. La noche en que al fin me di por vencida, abordé el helicóptero privado de la familia Deluca. Fue entonces cuando descubrieron la verdad: yo no era una hija bastarda sin hogar. Era la única heredera que el Don más poderoso de Europa había buscado durante todos esos años. Alguna vez lo consideré mi salvación. Ahora se arrodilla a mis pies para suplicar perdón, y lo único que me inspira es repulsión. Muy pronto, me erigiré en la cima del bajo mundo, un lugar que él jamás podría volver a alcanzar.
Hola Ex, Ahora Soy tu Madrastra - undefined novels & stories
Primavera Levanto
En vísperas de la boda, la noticia de que la amante del prometido había dado a luz se volvió un escándalo. Julian Espinoza no esperó a que yo lo confrontara y habló con indiferencia. —No fue más que un accidente. Tú encárgate primero de la fiesta de compromiso. —Además, tu papá está en fase terminal de cáncer de estómago. Cancelar la alianza ahora no le conviene a ninguna de las dos familias. Esa misma noche faltó a la cena de compromiso, pero en sus redes sociales subió la foto de un bebé envuelto en mantas. Cuando marqué una videollamada, apareció dándole de comer con un biberón al recién nacido. —Últimamente estoy cuidando al niño y no tengo tiempo para ti. Ya sabes, en mi familia solo queda una rama masculina, el hijo es prioridad. Limpió la leche de la comisura de los labios del bebé y añadió: —Pero tranquila, cuando cumpla el mes lo mando a Inglaterra. En las fiestas importantes basta con que te muestres como si fueras su madre. El lugar de señora de la familia Espinoza siempre será tuyo. Yo me quedé mirando el anillo en su dedo anular, idéntico al mío, y solté una risa. —Este compromiso queda anulado. Él bufó con frialdad: —Armas tanto escándalo por una tontería. No seas tan caprichosa. Colgué de golpe la videollamada y marqué al número privado de su padre. —Dicen que anda buscando nueva esposa, ¿por qué no me considera a mí? Acariciando mi vientre, solté una risa baja: —Después de todo, tengo facilidad para embarazarme; los hijos que usted quiera, se los puedo dar. Qué soledad la de una familia con un solo heredero. Yo misma le daré varios hermanos para que al menos haya ruido en la casa.
Tú Me  Apartaste Primero - undefined novels & stories
Gordo
Después de que mi prometido, con quien crecí desde pequeña, pospusiera nuestra boda por séptima vez por culpa de su primer amor, me di cuenta de que esto no tenía sentido. Corrí al hospital para preguntarle por última vez a Juan Torres si aún quería casarse conmigo. Con paciencia, este estaba pelando una manzana para Ana Flores, quien yacía en la cama del hospital. -Sara, ya no eres una niña. Tienes que aprender a ser considerada. Podemos casarnos cuando queramos, pero Ana está enferma, ¡así que no podemos descuidarnos! El cuchillo emitió un leve crujido en la punta de sus dedos, pero me resultó muy molesto. -¡En ese caso, buscaré un nuevo novio! Sus movimientos se detuvieron y, al segundo siguiente, dijo con una sonrisa gélida: -Lo que tú digas.
Fallé la Misión y Ellos Lloraron - undefined novels & stories
Dolores Moreno Torton
Tras morir, desperté dentro de un juego de conquista amorosa. El sistema me asignó tres objetivos de conquista. Si seguía las instrucciones del sistema y lograba conquistar a cualquiera de ellos, podría volver a mi mundo original y revivir. A partir de mi experiencia, preparé para cada uno una ruta de conquista impecable. Sin embargo, creí que no había logrado conquistar a ninguno. Porque, a mis ojos, todos habían terminado atraídos por la protagonista de ese mundo, la protegida de todos. Los vi decirme cosas cada vez más crueles, como si quisieran verme muerta cuanto antes. Y tal como ellos querían, cuando fallé la misión, el sistema me eliminó. Pero cuando me vieron morir, todos se arrepintieron. Y rogaron al cielo que me devolviera a su lado.
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